ACCIÓN DE GRACIAS CON MOTIVO DE LA ORDENACIÓN PRESBITERAL
JOSÉ EFRAÍN PEINADO HERNÁNDEZ
Catedral de Ciudad Rodrigo
23 de febrero de 2019
“Venid conmigo y os haré pescadores de hombres” (Mc 1, 17)
Esta cita del evangelio según San Marcos viene a resumir el itinerario vocacional que el Señor ha hecho en mi persona. El Señor llamó a los discípulos en el mar de Galilea para que dejándolo todo lo siguieran. Esta llamada que hizo Jesús a sus discípulos, se actualiza cada vez que alguien es llamado a seguir a Jesús, se actualiza hoy con un nuevo sacerdote para esta Diócesis.
Doy gracias a Dios por la vocación a la que he sido llamado. Hace casi un año, fui ordenado diácono en esta Catedral y en la acción de gracias aquel día deseaba ser servidor de todos, allí donde la Iglesia me mandara. Han sido unos meses muy intensos y muy felices, en los que he podido desarrollar mi ministerio diaconal en varios ámbitos pastorales. Desde el firme convencimiento de que era el Señor quien me llamaba a ese ministerio, he trabajado con muchos de los que estáis aquí, siempre con la finalidad de que nuestro Señor sea cada vez más conocido personalmente por cada uno de vosotros.
Ha pasado ya bastante tiempo desde que comencé este camino vocacional y doy gracias a Dios porque me ha sostenido durante estos años, no exentos de dificultades. Quiero y deseo, aún más, a partir de ahora, seguir trabajando en favor del Evangelio. Que Dios me ayude a ser fiel a este ministerio recibido.
Gracias D. Jesús, porque a través de la imposición de manos me ha conferido el ministerio presbiteral. Quién me iba a decir a mí que sería finamente usted el obispo que me ordenara. Ya nos conocíamos por las visitas que usted ha realizado al Teologado de Ávila, pero en este mes y algunos días, desde que llegó a la Diócesis Civitatense, me consta su cercanía y su oración. No sabemos cuánto tiempo estará en nuestra Diócesis como Administrador Apostólico pero aquí me tiene, dispuesto a servir con alegría al pueblo que camina en esta Iglesia local. Rezó por usted al Señor y le pido que así lo haga por mí.
Quiero dar las gracias también al que ha sido nuestro obispo hasta el pasado mes de enero: D. Raúl. En tomo momento me he sentido acompañado por él en mi itinerario vocacional. Durante estos meses me ha hecho llegar su cariño, cercanía y oración.
Gracias también a D. Julián que ha querido hacerse presente hoy en este acontecimiento importante de la que fue su Diócesis. Cuando yo vine al seminario menor, usted ya se había marchado, pero recuerdo muy bien la visita pastoral que realizó a mi pueblo (estuve de monaguillo) poco antes de que se anunciara su nombramiento como obispo de León. Gracias también a Don José por su presencia y por los momentos que hemos celebrado la fe en los pueblos del arciprestazgo de Águeda.
Doy gracias a Dios por mi familia. Por mis padres, que desde el primer momento me habéis apoyado en esta decisión. Dios se sirvió de vosotros para hacer realidad el proyecto que el tenía reservado para mí. Doy también gracias a Dios por mi hermano Tomás, que siempre has respetado mi decisión y me ha acompañado en todos los momentos importantes de la vida. Doy también gracias a mi tía y a mi tío, que habéis seguido de cerca estos años de formación, hoy compartís con nuestra familia el verme tan feliz. Vosotros fuisteis los que hicisteis profesión de fe, juntos con mis padres, el día de mi bautismo, un 23 de diciembre de 1990. La semilla de la fe plantada ha crecido hasta el día de hoy recibiendo el sacramento del orden también un día 23.
Doy gracias por la presencia de mi abuelo materno y tengo presentes a mi abuela materna y mis tías que no han podido asistir. En la distancia, están presentes. No me olvido de mi abuela paterna, que por edad tampoco ha podido venir, ni de mi abuelo paterno, que ya desde la casa del Padre, sigue pendiente, como siempre lo hizo de mí.
Doy gracias a Dios por los párrocos de mi pueblo durante estos años. Por D. Ángel, que a través de su ministerio, me incorporó a la Iglesia por medio del Bautismo y que ya goza de la vida eterna. Seguro que ha intercedido por mí ante el Señor, para que lo que en un principio era una posibilidad, se haya convertido, después de un proceso de discernimiento en realidad. Gracias también a Juan Carlos por los años que estuvo como párroco y por estos años en los que me ha ido acompañando en todo el proceso formativo para que fuera por buen camino. Juntos hemos compartido momentos difíciles, que ya quedan atrás y que se ven ahora recompensados por llegar a la meta, que es a la vez comienzo de una nueva etapa. Gracias también a mi párroco actual D. Fernando, por el interés mostrado durante estos años, preguntando siempre cmo iba progresando en el camino de mi vocación.
No puedo dejar de mencionar al Seminario san Cayetano de Ciudad Rodrigo y al rector y a los formadores: Juan Carlos, Pruden, Vidal, Rafa, Alberto, Álvaro y Víctor. Doy gracias también por mis compañeros durante estos años, Miguel Ángel y Anselmo. Hemos caminado juntos en fraternidad y me he sentido siempre ayudado por vosotros. Gracias también a vosotros seminaristas menores por estar hoy aquí. Quiero agradecer el cariño y el apoyo de vuestros formadores del seminario menor, Javi y Pepo y también el de Juanjo, con quienes he colaborado hasta el momento en vuestra formación. No desaprovechéis nunca vuestro paso por Nuestro amado Seminario. Aprovechad estos años maravillosos de formación y tener siempre abierto vuestro corazón a la llamada de Dios. No tengáis miedo si veis que este puede ser vuestro camino. No todos seréis llamados a esta vocación pero seguro que algunos sí. Sed valientes y confiad en el Señor.
Gracias al Teologado de Ávila por ser estos años mi comunidad de referencia, el seminario mayor de nuestra Diócesis. Durante este tiempo me he sentido muy bien entre vosotros. Gracias a D. José Luis Retana, hoy obispo de Plasencia, que me acogió allí el primer día que llegué. He podido hablar con él y comparte mi alegría, hubiera querido estar aquí, pero no hay podido por motivos pastorales. Muchas gracias querido Gaspar por confiar en mí y estar siempre pendiente durante estos años de mi formación. Solo Dios sabe lo mucho que me has ayudado. Gracias, Antonio, por ser guía espiritual, por sus consejos, por hacer que cada vez, estuviera más cerca del seguimiento de Cristo, buen Pastor. Y gracias a vosotros, compañeros seminaristas por el estupendo camino compartido, en esta vocación tan grande a la que el Señor nos ha llamado. Gracias por vuestra paciencia durante estos años y por la ayuda que he recibido de cada uno de vosotros.
Quiero también dar gracias a Dios por mis amigos del pueblo, muchos habéis podio venir hoy. Como amigos de verdad, sé que estáis alegres y felices de verme feliz por responder a esta llamada. Gracias por vuestro respeto y por vuestro apoyo. Espero y deseo que el ejemplo de mi vida, y mi entrega al ministerio de Cristo, siervo y humilde, os ayude a descubrir vuestra fe en el Señor. Aunque a veces no pueda estar todo lo que desearía con vosotros, os llevo en mi corazón y estoy a vuestra disponibilidad. No me puedo olvidar tampoco, de mis profesores en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca y de las amistades fraguadas durante estos años en Salamanca, en el seminario y en la Universidad.
Gracias también a las personas de mi pueblo Castillejo, que se han querido acercar hoy hasta aquí. Gracias por vuestro apoyo y por el interés que habéis mostrado.
Por último, pero con la misma fuerza, gracias a todos vosotros fieles de nuestra Diócesis. Gracias a las parroquias de San Cristóbal y El Salvador por haber podido colaborar con vosotros en mi etapa de seminarista. Gracias también a todos los fieles de las Parroquias de Santa Marina, Arrabal de San Sebastián y Águeda. Me habéis acogido como a un hijo. Que mi servicio a vosotros sea siempre para mayor gloria de Dios. Igualmente agradezco al arciprestazgo de Águeda, a todos los laicos, a las religiosas, María, Pilar y Luisa, y a los presbíteros que sirven en él: Nico, José Manuel, Antonio.
A todos os pido que sigáis rezando por mí, para que sea siempre un buen sacerdote a imagen del buen Pastor. Que allí donde se me mande, no brille yo, sino la presencia de Cristo en mí.
A partir de las 2 podremos disfrutar de un Vino Español en el seminario al cual estáis todos invitados. ¡Gracias!
