ACCIÓN DE GRACIAS CON MOTIVO DE LA ORDENACIÓN DIACONAL
JOSÉ EFRAÍN PEINADO HERNÁNDEZ
Catedral de Ciudad Rodrigo
18 de marzo de 2018
“Que la gente solo vea en vosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios” (1 Co 4, 1)
Hago mías estás palabras del apóstol San Pablo a los Corintios y doy gracias a Dios por el ministerio diaconal que hoy me ha concedido. Han pasado ya unos cuantos años desde que comencé este camino y doy gracias a Dios porque me ha sostenido durante estos años, no exentos de dificultades. Quiero y deseo, aún más, a partir de ahora, ser servidor de todos vosotros allí donde vaya. Que Dios me ayude a ser fiel a este ministerio recibido.
Gracias D. Raúl, porque a través de la imposición de manos de esta tarde, me ha conferido este ministerio. Gracias por el interés que ha mostrado por mí desde que llegó a la Diócesis. Aquí me tiene, dispuesto a servir con alegría al pueblo que camina en nuestra Diócesis Civitatense. Rezó por usted al Señor y le pido que así lo haga por mí.
Doy gracias a Dios por mi familia. Por mis padres, que desde el primer momento me habéis apoyado en esta decisión. Quien nos iba a decir, que años atrás, cuando me trajisteis a estudiar al Seminario, porque queríais que me formara bien, al concluir el Bachillerato, pasaría al seminario mayor. Dios se sirvió de vosotros para hacer realidad el proyecto que el tenía reservado para mí. Doy también gracias a Dios por mi hermano. Sé, que desde siempre has respetado la decisión que tomé y te doy las gracias por estar, siempre, acompañándome en estos momentos importantes de la vida. Doy también gracias a mi tía y a mi tío, que habéis seguido de cerca estos años de formación y sé que estáis bien contentos al verme a mi feliz. Vosotros fuisteis los que hicisteis profesión de fe, juntos con mis padres, el día de mi bautismo, un 23 de diciembre de 1990. La semilla de la fe plantada ha crecido hasta el día de hoy y por ello os doy las gracias.
Tengo también presentes hoy a mis abuelos maternos y a mis tías que no han podido asistir, los primeros por edad y mis tías por estar cuidando de ellos. En la distancia, séque hoy se están acordando de mí. También, a mi abuela paterna, que por edad tampoco ha podido venir. Si hubieran podido, habrían participado con gusto en esta celebración. Tambiéntengo presente a mi abuelo paterno, que desde la casa del Padre eterno, sigue pendiente, como siempre lo hizo de mí.
Doy gracias a Dios por los párrocos de mi pueblo durante estos años. Por D. Ángel, que en paz descanse, por Juan Carlos y por Fernando. Cada uno de ellos, han sido un pilar donde apoyarme durante estos años.
Gracias también al seminario de Ciudad Rodrigo, a mi rector Juan Carlos, a Pruden y a Vidal y con ellos a los formadores que tuve en mi etapa del Seminario Menor: Alberto, Álvaro y Víctor. Doy gracias también por mis compañeros Miguel Ángel y Anselmo. Gracias por estos años que hemos caminado juntos y por estar siempre pendiente de mí en todo momento. Gracias también a vosotros seminaristas menores por estar hoy aquí. Quiero agradecer el cariño y el apoyo de vuestros formadores del seminario menor, Juanjo y Javi, con quienes colaboro durante este año en vuestra formación. No desaprovechéis nunca vuestro paso por Nuestro amado Seminario. Aprovechar estos años de formación y tener siempre abierto vuestro corazón a la llamada de Dios.
Gracias al Teologado de Ávila por ser estos años mi comunidad de referencia, el seminario mayor de nuestra Diócesis. Durante estos años, me he sentido muy bien entre vosotros. Gracias a D. José Luis Retana, hoy obispo de Plasencia, que me acogió allí el primer día que llegué. Gracias P. Gaspar, rector en la actualidad. Gracias por confiar y estar siempre pendiente durante estos años de mi formación. Gracias P. Antonio, por ser guía espiritual, por sus consejos, por hacer que cada vez, estuviera más cerca de Dios. Y gracias a vosotros, compañeros seminaristas por estar siempre caminando juntos, en esta vocación tan grande a la que Dios nos ha llamado. Gracias por vuestra paciencia durante estos años y por la ayuda que he recibido de cada uno de vosotros.
Quiero también dar gracias a Dios por mis amigos del pueblo, casi todos aquí hoy presentes. Como amigos de verdad, sé que estáis alegres por el camino que he elegido. Gracias por vuestro respeto y por vuestro apoyo. Espero y deseo que el ejemplo de mi vida, os sirva para reavivar en vosotros la llama de la fe y ser cristianos comprometidos en medio de este mundo. No me puedo olvidar tampoco, de las amistades fraguadas durante estos años en Salamanca, en el seminario y en la Universidad. Algunos de ellos están aquí presentes. Gracias. Y gracias también a todas las personas de mi pueblo Castillejo, que han querido acompañarme hoy.
Por último, gracias a todos vosotros fieles de nuestra Diócesis y especialmente a las parroquias de San Cristóbal y El Salvador donde, hasta este curso he desarrollado la tarea pastoral. Gracias también al arciprestazgo de Águeda, donde colaboro este año.
A todos os pido que sigáis rezando por mí, para que sea un buen servidor de todos y para que Dios me ayude a llevar a termino esta hermosa vocación a la que me ha llamado.

