En esta época tan atípica, los niños y sus palmas no han podido desfilar e inundar las calles de Ciudad Rodrigo, sin embargo, la parroquia de San Andrés ha ofrecido la oportunidad de disfrutarla de una manera diferente, pero con el mismo sentimiento que caracteriza a una época tan señalada en el calendario. La celebración de dos eucaristías, una a las 12:00 y otra a las 13:00, evitó que ningún feligrés quedase sin bendecir su ramo de laurel debido al aforo máximo permitido.
TABLÓN

