VIERNES SANTO
10 de abril de 2020
Reflexión sobre el Cuarto Canto del Siervo
Lectura del libro de Isaías (52,13–53,12):
Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién se reveló el brazo del Señor. Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.
Reflexión al Cuarto Canto del Siervo de Isaías.
REFLEXIÓN VIERNES SANTO 2020 – CANTO SIERVO ISAÍAS – EN PDF
Este texto nos impacta mucho por varias razones.
La primera porque Teresa y yo venimos del Grupo El Manantial que lleva más de 26 años representando La Pasión por nuestra tierra. Este texto ha estado muchas veces en el guión y se recitaba durante el camino al Calvario. Gracias a Juan Carlos Sánchez, cuando luego íbamos a las celebraciones litúrgicas, este texto lo revivíamos en nuestra mente con imágenes de nuestra representación.
La segunda razón que nos impacta de este texto es que es una profecía. Las profecías pueden ser interpretadas de muchas maneras. En este caso, para algunos es una alusión al Pueblo de Israel, pero para la gran mayoría, incluso para muchos judíos, con los que compartimos parte de nuestra fe, es una referencia clara al Mesías que había de venir. Los cristianos vemos en Jesús a este Siervo sufriente, degollado, humillado, enmudecido… que va camino del Calvario y es torturado en el madero. Jesús es solidario hoy también con todos los degollados por esta situación, pero no se olvida de los que tienen los rostros desfigurados por el hambre, y sufre con los crímenes de las guerras que cada día bombardean los hogares de muchas partes del mundo. Mi siervo, mi Dios, mi Cristo, sufre con esas mujeres golpeadas, con esos niños humillados… por favor, basta ya!! Todos somos culpables de todos estos crímenes e injusticias, porque miramos para otro lado, porque sólo vemos nuestro ombligo, tan sólo buscamos nuestra justicia…
Y la tercera razón por la que nos marca el corazón este texto, es por la luz y la esperanza que Dios anuncia: “Por los trabajos de su alma verá la luz”.
Claro que la luz brillará al final. La luz de la vida. La luz para la eternidad. La luz del amor que nunca muere. Nadie podrá matar el AMOR. Ni la más grande de las traiciones, ni los errores más grandes, podrán acabar con el AMOR.
Amemos hasta el extremo como Cristo lo hizo demostrándonos que las cicatrices del cuerpo son pasajeras, lo importante es servir a los demás para que nuestra alma vea la luz para siempre.
No queremos terminar sin dar las gracias a Alberto Hernández, que trabaja en el 112 y ha representado la Pasión muchos años, por haber dedicado su tiempo a locutar esta lectura de Isaías tan bonita. Gracias Alberto. Tampoco queremos olvidarnos de todos los sacerdotes que ayer celebraban la institución del Sacerdocio. Hoy, en el día de la entrega del Siervo, queremos que nos acordemos de ellos, que han entregado su vida de servicio a los demás.
FELIZ VIERNES SANTO.
Daniel Mielgo Barreña
Parroquia de San Andrés – Ciudad Rodrigo

