Comentario a la celebración del Domingo de Ramos.
Es muy especial para mí, tener esta oportunidad para comentar este día tan importante de la Semana Santa, el Domingo de Ramos o Domingo de Pasión como se llama también.
Se llama Domingo de Ramos porque conmemoramos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, y para ello solemos hacer una procesión con ramos antes de la Eucaristía. Y se llama Domingo de Pasión, porque es el único domingo del año en el que se proclama el relato de la Pasión.
Hoy vamos a hablar nada más de la entrada apoteósica y propia de reyes que Jesús pudo disfrutar al llegar a Jerusalén para celebrar la Pascua Judía. Es importante que tengamos en cuenta varios datos interesantes:
1.- Muy posiblemente los que le aclamaban Rey y Mesías a la entrada de Jerusalén no serán los mismos que luego gritarán que lo crucifiquen, aunque tampoco serán capaces de defenderlo públicamente. Dice Benedicto XVI que los habitantes de Jerusalén no conocían tanto la fama de Jesús, pero sí los peregrinos que lo acompañaban. Especialmente los que habían visto sus milagros y más concretamente la resurrección de Lázaro, como vimos el domingo pasado.
2.- Es muy impresionante leer este pasaje de la entrada en Jerusalén en los cuatro Evangelios, con sus pequeñas diferencias y matices. Os invito a leerlos. Los tenéis en el texto que adjuntamos.
3.- Jesús quiere que se cumplan las escrituras y para ello pedirá entrar en un pollino. Zacarías, 500 años antes, ya había profetizado que Jerusalén gritaría de alegría porque llegaría su rey justo, victorioso y humilde, montado en un asno, y proclamaría la paz a las naciones.
Fijaos, en aquel momento, la intuición de muchos que conocían a Jesús, era muy acertada. Los más sencillos, los que menos conocían las Escrituras, eran capaces de llevar a cabo lo que tenía que suceder… proclamar a su Rey, al Mesías que esperaban enviado por Dios. Pero los fariseos, los doctores de la ley, los conocedores de las Escrituras y profecías, seguían ciegos, no reconocían a Jesús como el que venía a traer la paz, al contrario, ellos pensaban que lo único que traía Jesús era un problema para su pueblo. ¡¡¡GUÍAS CIEGOS!!!
Jesús entra triunfante como Rey que es, pero un Rey lleno de mansedumbre como el asno, un Rey pobre como su cabalgadura, un Rey que en unos días desvelará su reinado eterno, un reinado de paz que pasará por la Cruz pero que la mayoría no comprenderá. Es normal que el paso por la cruz no lo entendieran aquellos que lo habían visto hacer milagros y en la cruz se acabara todo, tan sólo los que lo descubren resucitado, son capaces de comprenderlo todo.
Nosotros que conocemos ese final de eternidad amorosa, ¿seremos capaces de aclamarlo como hace 2000 años lo hicieron los primeros seguidores? Quizá sólo lo aclamaríamos si viéramos un gran milagro, ¿verdad? ¿Podremos superar el momento de cruz en el que Jesús como hombre, también se sintió abandonado por Dios? Como aquellos, esperamos un Mesías que lo solucione todo, que lo arregle todo, que cure a todos, que dé de comer a todos…. Pero no, nuestro Dios trabaja en el silencio, en lo sencillo, en cada uno de nosotros, en los que viven y en los que mueren, en los que disfrutan y en los que sufren… tan sólo reina si dejamos que reine en nuestro corazón. No es un Rey absoluto, es un Rey manso y humilde que se deja ver en cada hombre y en cada mujer que trabaja por su Reino: en cada científico, en cada enfermero, en cada médico, en cada policía, en cada repartidor, en cada sacerdote que visita a los enfermos, en cada religiosa que sigue mimando a los que ya no pueden comer solos, en cada trabajador del supermercado, en los asesores que buscan cómo ayudar a las empresas, en cada empresario que lucha por sacar adelante las nóminas de sus trabajadores… en tantos y tantos que todos los días, están entrando triunfalmente en su propio Jerusalén. Unos a bordo de una ambulancia, otros a bordo de una cama de hospital, otros, y otros y otros y muchos más…
Hoy a los cristianos se nos pide coherencia: que las alabanzas a nuestro Dios en un día como hoy, sigan siendo reconocimiento hacia nuestro Dios que día a día nos propone el reto del AMOR. El reto de descubrirnos a nosotros mismos amándonos, pero no de forma egoísta, sino a través del amor entregado a los demás: a nuestros hijos, a nuestros padres, a nuestros mayores, a nuestros vecinos, a nuestros compañeros de trabajo… AMANDO COMO ÉL LO HIZO.
Feliz Domingo de Ramos.
Daniel Mielgo Barreña.
5 de Abril de 2020
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TEXTOS EVANGÉLICOS:
Mt 21, 1-9
1Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, en el monte de los Olivos, envió a dos discípulos 2diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino, los desatáis y me los traéis. 3Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto». 4Esto ocurrió para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta: 5«Decid a la hija de Sión: “Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica, en un pollino, hijo de acémila”». 6Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: 7trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. 8La multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. 9Y la gente que iba delante y detrás gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!».
Mc 11, 1-10
1Cuando se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, mandó a dos de sus discípulos, 2diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente y, en cuanto entréis, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. 3Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: “El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto”». 4Fueron y encontraron el pollino en la calle atado a una puerta; y lo soltaron. 5Algunos de los presentes les preguntaron: «¿Qué hacéis desatando el pollino?». 6Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron. 7Llevaron el pollino, le echaron encima los mantos, y Jesús se montó. 8Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. 9Los que iban delante y detrás, gritaban: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! 10¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!».
Lc 19, 28-40
Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén. 29Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, 30diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo. 31Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, le diréis así: “El Señor lo necesita”». 32Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. 33Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron: «¿Por qué desatáis el pollino?». 34Ellos dijeron: «El Señor lo necesita». 35Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él. 36Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino. 37Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, 38diciendo: «¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas». 39Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos». 40Y respondiendo, dijo: «Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras».
Jn 12, 12-19
Al día siguiente, la gran multitud de gente que había venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, 13tomaron ramos de palmeras y salieron a su encuentro gritando: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel». 14Encontrando Jesús un pollino montó sobre él, como está escrito: 15«No temas, hija de Sión; he aquí que viene tu Rey, sentado sobre un pollino de asna». 16Estas cosas no las comprendieron sus discípulos al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto estaba escrito acerca de él y que así lo habían hecho para con él. 17Entre la gente que daba testimonio se encontraban los que habían estado con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos. 18Por esto, también le salió al encuentro la muchedumbre porque habían oído que él había hecho este signo. 19Por su parte, los fariseos se dijeron a sí mismos: «Veis que no adelantáis nada. He aquí que todo el mundo le sigue».

